¿Sabes qué es la Técnica Alexander? Te explico para qué sirve, cómo son las clases y cómo encontrar un profesor en Madrid

 

Hace un par de meses me dijeron en una reunión que la Técnica Alexander estaba anticuada. No me dio la sensación de que estuviéramos hablando de lo mismo pero me quedé alucinada: “¿De verdad?” Ya me conoces, me dio que pensar.


¿Qué es la Técnica Alexander?

Hoy te quiero contar cómo  veo yo la Técnica Alexander después de 15 años dando clase. Voy a ir respondiendo a las preguntas más comunes, las que me hacéis en clase.

Como el yoga o la meditación, la Técnica Alexander es para mí un método, una herramienta. Su propósito no es que te conviertas en el mejor practicante del mundo de Técnica Alexander sino que con la práctica consigas una relación más fluida contigo y con la vida.

¿Esto es importante?

Sí. Definitivamente. ¿Quién no quiere llevarse bien consigo mismo? La vida no es tan complicada al fin y al cabo. Es compleja. Y nos desborda. Tener una buena relación con tu cuerpo y con tus emociones te dará mucha claridad a la hora de desenvolverte en el mundo.

¿Para qué sirve la Técnica Alexander?

Tradicionalmente se cataloga a la Técnica Alexander como un método de educación somática, de reeducación psico-física o de corrección postural, especialmente eficaz a la hora de modificar hábitos y patrones de movimiento.


Si tenemos en cuenta que la palabra postura tiene en castellano al menos dos acepciones - disposición física y actitud- te darás cuenta de que el deseo de “Mejorar mi postura” o “Tener una buena postura” va más allá de la colocación del cuerpo.

¿Con qué puede ayudarte la Técnica Alexander?

Si doy un paso atrás y miro a las personas que han venido a mis clases de Técnica Alexander, diría que han venido buscando una de estas tres cosas y que se han ido muy cambiados en las tres.


Nota: los listados de cambios y beneficios son palabras textuales de ellos, no mías.

  1. Dolor crónico de cuello y de espalda

    Cuando llaman estas personas dicen algo como:: “Necesito cambiar de postura” o “Quiero mejorar mi postura, ¿qué puedo hacer?”

    En general son personas que ya han probado de todo y han llegado a la conclusión de que tienen que ir a la raíz y cambiar “algo” en su modo de hacer las cosas.

    A menudo, este aspecto del “cómo hacer las cosas”  es la pieza que les falta para optimizar las sesiones de fisioterapia, la preparación física y los cursos de ergonomía que han hecho hasta ese momento y, muy importante, para mantener los cambios.

    En este sentido, para mí la Técnica Alexander es como una técnica base para todo lo que haces en la vida. Una vez que la aprendes y la aplicas mejora exponencialmente la eficacia de tu programa de ejercicios, tus clases de yoga o pilates o el ir a caminar. Será más más eficaces, te moverás con menos esfuerzo y tendrás  menos probabilidades de lesionarte. Y, también te lo digo, disfrutarás mucho más. Disfrutar de nuevo de la vida me parece muy, muy importante.

    Resultados:

    Los mejores resultados los obtienen las personas que no esperan “que yo les haga algo” sino que quieren “hacer ellos algo”, que aceptan que se van a tener que cuidar a diario y cambiar de costumbres. Esto lo aprendí de uno de mis primeros alumnos en Madrid, un experimentado paciente de hernia de disco.

    Los cambios corporales que experimentan son importantes:

    • Conocer su cuerpo

    • Saber como moverse sin hacerse daño

    • Cansarse menos

    • Sentirse tranquilos y relajados

    • Mejorar su equilibrio

    • Respirar mejor

  2. Actividad mental frenética y dificultad para gestionar las emociones.

    “Me cuesta sentir mi cuerpo. Salvo que me duela, no siento nada. Sin embargo mi cabeza no para de dar vueltas. Me pone muy nervioso pararme. ”

    Yo pertenezco a este segundo grupo de forofos de la Técnica Alexander: los que encuentran en su sencillez un alivio para su hiperactividad mental. En un mundo tan acelerado, con tantos estímulos y tantas opciones, una de las grandes aplicaciones de la Técnica Alexander es esa: gestionar la tensión, la incertidumbre y la presión - a veces crónica- de la vida actual.

    El punto de partida es el cuerpo, pero a mí lo que verdaderamente me atrae es cómo estos cambios en mis mapas corporales cambian mis emociones y regulan mi actividad mental.

    Con la Técnica Alexander aprendes a enfocar tu atención, centrarte y regularte.

    Esto es lo que consigues:

    • Claridad

    • Confianza

    • Concentración

    • Determinación

    • Serenidad

    • Apertura

  3. Mejora de tus habilidades profesionales

    Aquí el público favorito son músicos, actores, bailarines y profesionales de las artes escénicas. En parte porque están incluidas en el curriculum de los centros más reputados y en parte porque son profesiones donde la exigencia física y psicológica, como en el deporte, es altísima.

    Parece incuestionable que la destreza de un deportista o de un instrumentista depende del conocimiento, el control y la conexión con su instrumento: consigo mismo. ¿Acaso esto es distinto para un cirujano, un profesor o un arquitecto? No lo creo.

    Por eso estoy especialmente orgullosa de las formaciones que he impartido en empresas como Adif, Pelayo o Amnistía Internacional dentro del paraguas de PRL, Empresa Saludable y Formación.  

    Estos son los beneficios que reportan profesionalmente:

    • Claridad.

    • Autoconocimiento.

    • Autocontrol.

    • Concentración.

    • Recursos para gestionar el estrés.

    • Recursos para el auto-cuidado de su salud.

 
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¿Quienes son mis alumnos?


No sé porqué pasa, pero pasa. Como profesora de Técnica Alexander es muy habitual que vengan a mis clases personas que han pasado por todo tipo de consultas y terapias:

  • Llegan cansadas, a menudo desesperanzadas y con desconfianza.

  • Han integrado poco y no ven cómo relacionar unas cosas con otras.

  • Su manera de pensar está compartimentada: su cuerpo por un lado, sus emociones por otro; su vida personal por un lado, su trabajo por otro; el fisioterapeuta por un lado, su manera de relajarse por otro; su psicólogo por un lado, su cuerpo por otro.


¿Cómo les ayudo?

Para mí es importante que entiendan en qué se meten, cómo funciona y ayudarles a crear un puente entre todo lo que ya han hecho y lo que aprenden en mis clases. Esto es lo que quiero que consigan en mis clases:

  • Claridad

  • Confianza

  • Autonomía

¿Cuándo se puede aprender la Técnica Alexander?

Creo que siempre, adaptada a tu edad y condiciones. Es importante que estés dispuesto a practicar y que puedas hacerlo por tu cuenta.

A menudo escucho esta reflexión:   “Lo que no entiendo es ¿por qué no nos enseñaron esto en la escuela? ¡Es funcionamiento humano básico”. Lo es.


¿Cómo son mis clases de Técnica Alexander?

Las clases de Técnica Alexander son un proceso. A mí me gusta dividirlo en tramos, cada uno de ellos con un propósito que te marcas y que te sirve para ir reconociendo por donde vas. El número de clases depende de tu propósito, de cuánto practicas y de la pericia de tu profesor.

Con los años yo tiendo a tocar menos y a estar más en silencio o indicar con la palabra. Porque prefiero tus “errores” a “mis aciertos”. Que encuentres tu manera de reorganizare a reorganizarte yo y que te quedes sin saber lo que ha pasado aunque salgas de clase “sintiéndote genial”.

Para mí el aprendizaje de la Técnica Alexander suele llevar esa secuencia:

  1. Empezando desde lo físico y las actividades más básicas y necesarias para la vida - como caminar, estar sentado o trabajar detrás de un ordenador-,

  2. Aplicando sus principios a la regulación de las emociones y las capacidades ejecutivas - como la atención, el autocontrol y la dirección consciente de la actividad-,

  3. Desarrollando capacidades personales que catapultan tu desempeño profesional - como la escucha, la empatía, la flexibilidad, la confianza y la gestión del cambio-.

    El resultado es un encuentro con la vida más amable, más suave, menos forzado.

Aquí puedes leer el testimonio de Jose D.

“Me encanta hacer deporte y estar activo. Pero el dolor que tenía en mi espalda me impedía llevar una vida normal: no podía andar, ni estar tumbado o sentado. Estaba desesperado. Llegué a tus sesiones de Técnica Alexander de rebote. Alguien me hizo un comentario y me dije: “¿Por qué no? No tengo nada que perder”.

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El cambio ha sido abismal desde el principio. Me enseñaste a conocer mi cuerpo por dentro: cómo responde en actividades diarias que yo realizaba inconscientemente y cómo reacciona ante situaciones y movimientos cotidianos. Sin desaparecer, puedo controlar el dolor de espalda realizando los ejercicios que me enseñaste y colocando mi cuerpo. Ya no lo uso sólo para la espalda: lo aplico a cualquier zona del cuerpo.

Mi calidad de vida ha aumentado, no sólo en mí sino también en mi vida social y de pareja. Volver a viajar -otra cosa con la que disfruto-, salir, poder sentarme a ver una película, a leer sin dolor: no sabes lo que es eso hasta que lo recuperas. ¡Valoro esas acciones mucho más!

No quiero que parezca una experiencia vital pero a mí me has ayudado mucho. Ahora mismo me siento genial, cosa que no pensaba desde hacía tiempo. ¡Sólo volver la vista atrás y recordar como estaba y como estoy hoy me levanta el ánimo!”

¿Cómo funciona la Técnica Alexander?

Brevemente, estos son algunos de sus conceptos clave.

El uso que haces de ti mismo. “Uso” es tu manera de reaccionar en distintas situaciones, de relacionarme con tu cuerpo, de generar movimiento, de tomar decisiones, de observar la vida. Está en construcción continua. Está siempre presente. Requiere dinamismo, energía y creatividad. Cuando “encaja” la sensación es de fluidez, de flujo. Cuando “está fuera de lugar” lo que sientes es choque, fricción, sobre esfuerzo.

Hábito. Todo lo aprendido y automatizado. Lejos de ser malo, un hábito es algo que tienes automatizado y te permite poner en energía en aprender cosas nuevas. El  lado resbaladizo del hábito es que tiende a estancarnos en la zona conocida. Uno de los grandes pilares de la Técnica Alexander está en aprender a manejar la tensión dinámica entre lo conocido y lo nuevo, en la actualización constante de la vida.

Parar, dejar de hacer. La Técnica Alexander nos enseña a crear un silencio interno antes de pasar a la acción.  Este es un espacio para ser, sin más. Para observar, sin más. Para ir soltando hábitos, sin más. Este espacio es sumamente generador. ¡Fliparás con la cantidad de cosas nuevas que salen de ahí sin que tengas que hacer el más mínimo esfuerzo por pensarlas!

Dirigir. Adueñarte de tu atención y enfocarla hacia lo que verdaderamente facilita la acción.

Organizar. Tu esquema corporal y tu cuerpo para la acción. Buscando la máxima expansión posible, en un cierto orden que favorece el funcionamiento del cuerpo.

Pensar en acción. Este punto es fundamental. Y es el punto al que muchos no llegan. Me fastidia decirlo, pero me llegan alumnos que recibieron clases y se quejan de que lo único que hacían era sentarse y levantarse de una silla. Porque para mí, sin acción, sin ejemplos reales, sin aplicarlo a la vida hay un método pero no hay una puesta en práctica. El alumno no llega a volar solo.

¿Quién creó la Técnica Alexander?

La Técnica Alexander es el resultado de la investigación y el aprendizaje del australiano F.M. Alexander (1869-1955). Con sus luces y sombras, a mí me llama muchísimo la atención su curiosidad, perseverancia y dirección para desarrollar una exploración sobre el uso de sí  mismo que después fue capaz de enseñar a otros.

F.M. Alexander vivió y desarrolló su carrera profesional entre Inglaterra y USA. Es en estos países donde tiene más arraigo social y donde también está incluido dentro  de sus sistemas educativos y de salud pública y privada.

¿Cómo ha evolucionado la Técnica Alexander?

Como todas las profesiones, la Técnica Alexander tiene diferentes corrientes no especialmente bien avenidas entre ellas. Principios similares, acentos diferentes y peleas familiares por quien está en posesión de la verdad. Algunos con el acento en el tacto y en el uso de las manos del profesor, otros en la experiencia sensorial, otros en el proceso de pensamiento… Como si uno y otro no fueran caras diferentes de una misma cosa: la experiencia de ser humano.

¿Cómo encuentro un profesor de Técnica Alexander en Madrid?

Google, libros vídeos, recomendaciones, boca a boca. Muy, muy lejos de la popularidad del yoga o el pilates o incluso del método Feldenkrais y de la RPG o reeducación postural global,  la Técnica Alexander sigue su andadura poquito a poco. Muy protegida de intrusismo profesional, muy mimada en la formación de sus profesores, quizás muy incapaz de llegar a conectar con el gran público a pesar de sus enormes beneficios.

En España puedes consultar el listado de la Asociación de Profesores de Técnica Alexander de España. Si vives fuera de España estos son los listados internacionales de STAT, AMSTAT, Alexander Technique International, y Alexander Technique Alliance. Si quieres un montón de recursos en inglés la labor de Robert Richover es admirable. Si quieres mirar otra manera de presentar el trabajo, Belén Cobos y yo estudiamos juntas. Si quieres ver la web de una de las personas que más a movido la Técnica Alexander en España, Xavi Ortiz.

¿De verdad se puede quedar anticuada?

No. En su esencia, no. En sus formas, quizás. En la manera en la que la aplicamos, también. Pero eso es un problema de lo que hacemos con ella, no de su esencia ni de sus posibilidades intrínsecas.

¿Por qué me he enamorado de nuevo de la Técnica Alexander?

Por su sencillez y su profundidad. A mí la Técnica Alexander me ha dado tres cosas que no he conseguido en otro lado:

  • Conexión.

  • Claridad.

  • Autonomía.

Una manera de volver de nuevo a mi y conocerme por primera vez.

Puedes visitar mi canal de Youtube pulsando en la imagen para ver vídeos de testimonios de mis alumnos y otros vídeos de interés que he seleccionado para ti. ¡No olvides suscribirte! ;-)

 

 

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